lunes 28 de septiembre de 2009

- SANTOS ARCANGELES DE DIOS -

"SAN MIGUEL ARCANGEL"

Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Angeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. (Apocalipsis 12, 7-8)


"SAN GABRIEL ARCANGEL"

Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» (Lucas 1, 26-28)



"SAN RAFAEL ARCANGEL"

«Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están siempre presentes y tienen entrada a la Gloria del Señor». (Tobías 12, 15)

miércoles 2 de septiembre de 2009

- Jornada Diocesana Vocacional de Jóvenes en San Luis -

Queridos Jóvenes:

Muy pronto se realizará en nuestro querido Seminario Diocesano San Miguel Arcángel, la “Jornada Diocesana Vocacional de Jóvenes”; quizá, hayas participado ya de alguna de ellas, si no… esta puede ser una buena oportunidad, para que empieces a hacerlo!

Y ante una invitación con un título así, podría surgir en cada uno de ustedes, la tentación de pensar del siguiente modo: esta invitación no es para mí, pues no creo tener vocación sacerdotal ni tampoco a la vida consagrada; el próximo paso sería… el rechazo. Nos parece entonces oportuno, decirles, que podrían estar equivocados, pues las jornadas vocacionales están pensadas para que cada uno de ustedes se encuentre con “Él” que llama, y además, puedan descubrir algunos medios para responder mejor a ese llamado, sea el que sea: llamado al sacerdocio, a la vida consagrada o también al matrimonio. Pero si aún persiste la duda en ustedes, les invitamos a escuchar nuevamente, y a dejar resonar en sus corazones, las palabras que Jesús dirigiera a los de su tiempo: “Ven y verás”.
La Jornada de este año estará centrada en el hermoso pasaje del Evangelio del Joven rico (Lc. 18, 18-23), y tiene como lema: “Maestro bueno: ¿qué he de hacer para que tenga vida eterna?”. A fin de prepararnos mejor y en orden a conseguir mayores frutos, con la ayuda de la gracia de Dios, oportunamente les haremos llegar algunos textos para la reflexión, sobre aspectos de la “vocación”, que luego ampliaremos en la Jornada, aquí en el Seminario.
Y antes de meditar en la primera parte de éste Evangelio (primero de los tres textos que les enviaremos) creemos necesario recordar la riqueza y amplitud que tiene el término “vocación”. Podemos decir que la vocación, es ese llamado de Dios, que de modo personal hace a cada hombre y cada mujer, para servirlo en la Iglesia, y mediante el cual se puede alcanzar la plenificación de la vida, es decir la felicidad. Tanto ustedes como nosotros, y todos los hombres, tenemos un llamado universal al que debemos responder. Este llamado es tan antiguo como el Evangelio. Dice el Señor “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Lc 5, 48). Por la expresión del texto podemos ver que más que de una simple invitación, se trata de un mandato; nosotros tal vez hemos escuchado muchas veces este Evangelio pero…. ¿somos verdaderamente conscientes de lo que este llamado significa en nuestra vida? …¿o simplemente vivimos la vida porque sí? ¿Estamos convencidos que desde el día de nuestro bautismo, el Señor se allegó a nuestra vida para comunicarnos un proyecto de santidad, que con su ayuda hemos de hacer realidad?
El Concilio Vaticano II nos recuerda que “Todos los fieles cristianos, de cualquier condición y estado (…) son llamados por el Señor, cada uno por su camino, a la perfección de aquella santidad con la que es perfecto el mismo Padre”.
Y hace pocos días, en la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, desde Tierra Santa, el Santo Padre, Benedicto XVI nos exhortaba: “Al meditar en el Evangelio del Buen Pastor, pidamos al Señor que abra cada vez más nuestro corazón y nuestra mente para escuchar su llamada. En verdad, Jesús nos conoce más profundamente de lo que nos conocemos a nosotros mismos, y tiene un plan para cada uno de nosotros. También sabemos que donde él nos llama encontraremos felicidad y realización personal, pues nos encontramos a nosotros mismos (cf. Mt 10, 39). Hoy invito a los numerosos jóvenes aquí presentes a considerar cómo el Señor los está llamando a seguirlo para construir su Iglesia. Sea en el ministerio sacerdotal, o en la vida consagrada o en el sacramento del matrimonio, Jesús tiene necesidad de vosotros para hacer que se escuche su voz y para trabajar por el crecimiento del reino”. Ojalá estas palabras del Santo Padre sean también, bien recibidas por cada uno de ustedes, queridos jóvenes! También Jesús necesita de cada uno de ustedes para trabajar en la extensión de su reino, de ustedes… que solamente quieren hacer la voluntad del Padre.
En el tiempo de Jesús, también existían jóvenes con altos ideales como los de los actuales, los tres evangelistas nos relatan el pasaje del joven rico, que siendo de buena posición social y no satisfecho con todo lo que poseía, se encuentra con el Señor. De sus labios brota una pregunta que le inquieta en su corazón y que quizá ha ido elaborando desde hace mucho tiempo, fruto de su insatisfacción personal. Ha comprendido después de mucho reflexionar que a pesar de poseer “aparentemente todo”: bienes materiales, poder, estima, prestigio, hay “algo” o mejo dicho “Alguien” que falta en su vida. Por lo que ha escuchado del Maestro, considera que solo Él puede dar respuesta a sus interrogantes existenciales. Maestro bueno, le dice, ¿qué he de hacer para que tenga vida eterna? “Aquel corazón joven movido por la gracia de Dios -comenta el siervo de Dios Juan Pablo II- siente un deseo de más generosidad, de más entrega, de más amor. Un deseo que es propio de la juventud; porque un corazón enamorado no calcula, no regatea, quiere darse sin medida”.
Por otra parte, aquella pregunta de hace 2OOO años, es la pregunta que todos nosotros nos hemos hecho alguna vez, ante el desencanto íntimo de las cosas, que aún siendo buenas, no acaban de llenar el corazón. Pues el hombre posee el deseo de lo trascendente, el deseo de Dios, que Él mismo ha inscrito en su corazón, “porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti” (San Agustín).
En un diálogo abierto, el Señor comienza dándole una respuesta general: Guarda los mandamientos. Y los enumera... Él respondió: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi adolescencia.
¡Estimados jóvenes! Así como Cristo tuvo una respuesta para el joven del Evangelio, también tiene una respuesta personal para cada uno de ustedes, la única respuesta válida. El Maestro, con la mirada fija en él, le dijo: Una cosa te falta aún. Una sola. ¡Con qué expectación aguardaría aquel joven la respuesta del Maestro! Era, sin duda, lo más importante que iba a oír en toda su existencia. Anda, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres... Luego ven y sígueme.
Anda, vende cuanto tienes… En este punto queremos detenernos para meditar junto a ustedes. Sin duda que esta era una invitación a entregarse por entero al Señor. Seguramente el joven no esperaba esta respuesta, pues muchas veces los planes de Dios no coinciden con los nuestros, con aquellos que hemos forjado en la imaginación. Hasta ahora creía haber realizado la voluntad de Dios porque cumplía los mandamientos de la Ley, pero cuando Cristo le propone una entrega más completa, se descubre lo mucho que está apegado a sus cosas y el poco amor que tiene por la voluntad de Dios. También esta escena puede repetirse hoy, en la vida de muchos jóvenes, quizá también en la nuestra… hoy podríamos preguntarnos: ¿cuáles son esas riquezas que nos apartan del plan de Dios? Muchas veces estas riquezas son legítimas: afectos, logros conquistados con nuestro esfuerzo personal, estudios realizados, determinados trabajos, reconocimiento por nuestros méritos, cosas que nos gustan y que no son malas, pero que quizás no se ajustan a lo que Dios quiere de nosotros en este preciso momento. También pueden ser aparentes bienes, que lejos de serlo nos empobrecen, como son los vicios, malas compañías, desordenes de todo tipo en nuestra vida, etc. ¿conoces a algún joven o persona mayor que viviendo según las propuestas fáciles que ofrece el mundo sea auténticamente feliz? Propuestas de este tipo podrían ser la drogadicción, el alcoholismo, el aborto, la infidelidad y la sexualidad mal vivida, entre otros...
Hoy puede ser una buena ocasión para que nos examinemos valientemente: ¿Dónde tenemos puesto el corazón? ¿Hasta dónde esas cosas no nos apartan de la voluntad del Señor? ¿Hasta dónde esos dones recibidos de Dios no se convierten en riqueza que aparta de Dios, porque los guardamos egoístamente para nosotros y no los compartimos con los demás?

El Evangelio nos cuenta que el joven se fue triste, y nosotros no queremos marcharnos como aquel joven, con el alma triste, porque no supo desprenderse de unos bienes de escaso valor ante la riqueza inmensa de Jesús.
Podremos tener la tentación -comenta el Papa Juan Pablo II- de pensar que poseer muchas cosas, muchos bienes de este mundo, puede hacernos felices. En cambio, vemos en el caso del joven del Evangelio que las muchas riquezas se convirtieron en obstáculo para aceptar la llamada de Jesús a seguirlo: ¡no estaba dispuesto a decir sí a Jesús, y no a sí mismo, a decir sí al amor, y no a la huida! El amor verdadero es exigente (...). Porque fue Jesús -nuestro mismo Jesús- quien dijo: Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando (Jn. 15, 14). El amor exige esfuerzo y compromiso personal para cumplir la voluntad de Dios. Significa sacrificio y disciplina, pero significa también alegría y realización humana (...). Con la ayuda de Cristo y a través de la oración, vosotros podréis responder a su llamada (...). Abrid vuestros corazones a este Cristo del Evangelio, a su amor, a su verdad, a su alegría. ¡No os vayáis tristes!»
Queridos jóvenes Cristo tiene un gran plan para cada uno de ustedes. ¿Seremos capaces de renunciar a Él, por apegos a cosas, que poco o nada valen? Meditémoslo mientras esperamos el próximo texto. Que San Juan Evangelista (uno de los dos patronos de nuestra jornada) que al pie de la cruz, junto con Santa María contempló el desprendimiento supremo de Cristo, nos animen a apartar de nuestra vida todo lo que nos aparte de Dios.

Hasta pronto!

martes 14 de julio de 2009

- AÑO SACERDOTAL -

Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote

"Para favorecer esta tendencia de los Sacerdotes a la perfección espiritual de la que depende sobre todo la eficacia de su ministerio, he decidido que se celebre un especial Año Sacerdotal del 19 de junio de 2009 (Sagrado Corazón de Jesús y Jornada para la santificación sacerdota) al 11 de junio de 2010”. Este año “se conmemora el 150 aniversario de la muerte del santo cura de Ars, Juan María Vianney, verdadero ejemplo de pastor al servicio del rebaño de Cristo”
S.S. Benedicto XVI, 16 de marzo de 2009.

ORACIÓN POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES
(S.S. PAPA PÍO XII)

Oh Jesús, Pontífice Eterno, Buen Pastor, Fuente de vida, que por singular generosidad de tu dulcísimo Corazón nos has dado nuestros sacerdotes para que podamos cumplir plenamente los designios de santificación que tu gracia inspira en nuestras almas; te suplicamos: ven y ayúdalos con tu asistencia misericordiosa.

Sé en ellos, oh Jesús, fe viva en sus obras, esperanza inquebrantable en las pruebas, caridad ardiente en sus propósitos. Que tu palabra, rayo de la eterna Sabiduría, sea, por la constante meditación, el alimento diario de su vida interior. Que el ejemplo de tu vida y Pasión se renueve en su conducta y en sus sufrimientos para enseñanza nuestra, y alivio y sostén en nuestras penas.

Concédeles, oh Señor, desprendimiento de todo interés terreno y que sólo busquen tu mayor gloria. Concédeles ser fieles a sus obligaciones con pura conciencia hasta el postrer aliento. Y cuando con la muerte del cuerpo entreguen en tus manos la tarea bien cumplida, dales, Jesús, Tú que fuiste su Maestro en la tierra, la recompensa eterna: la corona de justicia en el esplendor de los santos. Amén

lunes 22 de junio de 2009

-MARCHA DE LOS ESCARPINES/ CBA-

¡¡LOS NIÑOS POR NACER EN PELIGRO DE SER ABORTADOS, QUIEREN SER ESCUCHADOS, SÚMATE A NOSOTROS!!

Te invitamos a este gesto mensual, donde acercaremos a la Legislatura Provincial, un mensaje para que siempre actúen en post de la defensa de la vida en todas sus manifestaciones

NO DEJEMOS QUE UNA MINORÍA CON INTERESES MEZQUINOS SILENCIE LA LIBERTAD DEL PRIMER DERECHO HUMANO "EL DERECHO DE NACER”

Mensualmente realizaremos este gesto; invitando a nuestros legisladores para que tengan la valentía de defender la vida , la de la mama , la del bebe , la de todos

CONTAMOS CON VOS

"Ser la voz de los que no tienen voz"

24/06, 18:00Hs, Legislatura Provincial (Obispo Trejo y Dean Funes)

http://www.derechoalavida.com.ar

"Una hora de tu mes, puede salvar un bebé para toda la vida"

sábado 20 de junio de 2009

- DIA DE LA BANDERA -

La Bandera es ese paño que simboliza la Patria,
y es el manto de la Virgen, Patrona de toda hazaña,
que por eso fue creada de color azul y blanca.
Cuando hizo falta una enseña justo previo a la batalla,
la que resistió al demonio en las selvas tucumanas,
la que envolvió al camarada en ese último viaje,
hacia las mismas entrañas de la tierra americana,
la que ha tremolado al viento sobre tantas mentes claras,
defendiendo a la Nación de invasores de otras playas.
La que llena de crespones mordiendo penas y lágrimas,
cada 2 de Abril recuerda su gesta contemporánea.
Cuando jures la Bandera y te acerques a besarla,
piensa que pones los labios en el rostro de la Patria.
Será
el gesto más puro, la caricia más honrada,

porque al besar la Bandera, besas la Argentina amada.
Entre sus pliegues de seda se quedarán tus palabras,
para que el Señor te premie si las cumples y las guardas.
Y si al fin mueres por ella, ella será tu mortaja.
Tu cuerpo descansará en los brazos de la Patria,
Porque te juro hijo mío, Argentina está completa
en la enseña azul y blanca”.